Mon-Cor nos obsequia hoy con un fabuloso artículo sobre la seducción; sus secretos, sus mitos falsos y las claves para el éxito:
Todas las personas poseemos alguna que otra habilidad que seduce, sin embargo, no siempre sabemos cómo potenciarla. Para muchas personas seducir puede ser sinónimo de un esfuerzo, un reto, una inversión de energía tan grande, que, solo de pensarlo, ya desisten; en muchos casos el error esta en pensar que para seducir es necesario cumplir con unos requisitos nada reales. Algunos ejemplos serian tener un buen cuerpo, una cara bonita y/o vestir una ropa que cumpla todos los cánones estéticos. Es cierto que esto puede ayudar, en un principio, pero a decir verdad, estas características no son decisivas para ser un experto en seducción.
Todas las personas poseemos alguna que otra habilidad que seduce, sin embargo, no siempre sabemos cómo potenciarla.
Para muchas personas seducir puede ser sinónimo de un esfuerzo, un reto, una inversión de energía tan grande, que, solo de pensarlo, ya desisten; en muchos casos el error esta en pensar que para seducir es necesario cumplir con unos requisitos nada reales. Algunos ejemplos serian tener un buen cuerpo, una cara bonita y/o vestir una ropa que cumpla todos los cánones estéticos. Es cierto que esto puede ayudar, en un principio, pero a decir verdad, estas características no son decisivas para ser un experto en seducción.
Teniendo en cuenta que nuestro físico no lo podemos cambiar (en un principio), que nuestra cara, tampoco, y que nuestra ropa es la que podemos comprar (y nos gusta llevar) esto no nos impide ser un buen seductor/a. Así que a continuación vamos a ahondar en algunas de las herramientas que necesitamos para iniciarnos en el mundo del encantador/a
“La seducción la podríamos definir de muchas formas- dice Virgínia Picó, Life Coach, Psicoterapeuta, Kinesióloga holística, Máster PNL y colaboradora de
Mon-Cor-, pero simplificando sus varios significados podríamos decir que es una especie de comunicación, de juego psicológico orientado a fascinar al otro. Por lo tanto, y teniendo en cuenta esto, la primera herramienta que hemos de utilizar es la de la atención”. En este momento es cuando nos vienes a la cabeza la siguiente pregunta: ¿Cómo puedo ser el centro de atención? Virgínia nos responde así: “La respuesta solo la sabes tú, pero para encontrarla previamente has de conocerte”.
Aquí tenemos el paso esencial para ser un buen seductor/a, es decir, conocerse a uno mismo. Ser consciente de uno mismo es un requisito indispensable para poder identificar las claves potenciadoras que nos ayudaran a fascinar a otro/a. La clave está en que cuánto más sepamos de nosotros mismos, de cuánto más equilibrada esté nuestra autoestima, y de cuánta más seguridad haya en nosotros mismos, más preparados/as estaremos para conquistar a la otra persona, y por consiguiente no será necesario el uso de engaños, máscaras o mentiras (lo cual nunca se debe recurrir). Sentirse emocionalmente estable aboca una gran fuerza cautivadora. Además, comprendiendo cuáles son nuestras cualidades, entendiendo cómo nos comunicamos con el otro/a, empatizando con los sentimientos, y aceptando nuestros puntos débiles, todos estos detalles conforman un cúmulo de atributos imprescindibles para generar en el otro el interés, la sintonía y la confianza necesarias para establecer cualquier vínculo de predilección.
Es muy importante el hecho de insistir en el propio conocimiento, pero como dice Mon-Cor, “nos guste o no, todo reside en nosotros mismos”. Debemos entender que una de las herramientas fundamentales del seductor/a es hacer que el otro/a se sienta único/a y el más importante de las personas a nuestro lado. “Se entenderá que hemos de proyectar la esencia, lo más valioso que tenemos, y, por supuesto, esta esencia, no es lo mismo que ser como soy, sino de ser lo mejor y lo más íntimo que soy, conocedor/a de mis carencias y de mis virtudes. Por lo tanto, cuando uno/a asume, acepta y cambia aquello que limita, y potencia aquello por lo que destaca, se muestra libre y sin la necesidad de buscar en el otro aquello de lo que carece” aclara Virgínia.
Para terminar, la seducción, por supuesto, puede tener otras aplicaciones, y con esto nos referimos a la seducción engañosa y/o manipuladora que pretende obtener de la otra persona algo (generalmente aquello que a uno le falta), pero ésta no es la seducción sana y psicológicamente sensible que se deseaba comentar desde este artículo.