Definición de cita según la RAE:
1. f. Señalamiento, asignación de día, hora y lugar para verse y hablarse dos o más personas.
2. f. Reunión o encuentro entre dos o más personas, previamente acordado.
Si a esto, queridos singles, le añadimos el adjetivo "primera", tendremos las dos palabras más temidas por los solteros del mundo. El que no haya sufrido uno (o varios) ataques de algún tipo antes de una primera cita, que tire la primera piedra.
Cierto es que no siempre se puede aconsejar lo mismo a dos personas que vayan a "sufrir" una primera cita (sí, he dicho sufrir). En ocasiones, la primera cita oficial surge tras un contacto continuado con otra persona, ya sea un compañero/a de trabajo, amigos etc. En estos casos ya existe un conocimiento previo de la otra persona, y posiblemente conozcamos sus gustos o costumbres, y con suerte incluso su pasado... Si este es el caso, la primera cita no se centrará en conocer los detalles del otro, sino en dar un paso más en la relación, lo que en pocas palabras se llama intimar. Mi amiga Marta me habló en varias ocasiones de Dani, su perfecto y maravilloso compañero de trabajo. Tras varios meses trabajando juntos, ambos se dieron cuenta de que estaría bien conocerse mejor. Tras un par de citas, Marta me comentó que la situación parecía tensa entre ambos; la confianza y buen "feeling" que tenían en los "coffe breaks" de la oficina, parecían desaparecer cuando estaban fuera de ella.
Muchas personas se han encontrado con dificultad a la hora de dar "un paso más" con una persona a la que ya conocían. No es extraño que ocurran estas cosas, puesto que nos hemos acostumbrado a tratar al otro de una forma determinada. En el caso de Marta y Dani, ambos se veían como compañeros de trabajo; se saludaban por la mañana, se hacían bromas, compartían cafés y rumores sobre el jefe, y se despedían por la tarde. Mi consejo a Marta fue realizar con Dani actividades completamente distintas a las que estaban acostumbrados a hacer; de esta forma, ambos forjarían una relación nueva y distinta a la que ya tenían establecida.
Si os enfrentáis a una primera cita con una persona con la que nunca antes habéis tratado (alguien que habéis conocido por internet, una cita a ciegas etc.), la cosa cambia. Posiblemente sepáis ya algo el uno del otro, pero no os habéis visto jamás. Nuestro primer consejo y posiblemente el más importante de todos: sé tú mism@. De nada sirve que te presentes pintada como una puerta si sólo te gusta llevar un poco de colorete, o que te pongas corbata si la última vez que lo hiciste fue en tu comunión. Tampoco intentes hablar de los grandes filósofos griegos ni contarle que montas a caballo todos los fines de semana. Si estás aquí con esta persona es porque hay una posibilidad de iniciar algo con ella, no vale la pena fingir ser quien no eres.
A la hora de hablar de temas personales, sé abiert@, pero contente. Es muy habitual querer explicarle muchas cosas de ti a la otra persona, pero hay temas que son más propicios para cuando exista una mayor confianza entre ambos. Tus aficiones, tu pasión por los spaghetti o la forma en que conseguiste un ascenso laboral pueden ser buenos temas de conversación; la lista de tus ex o el número de hijos que querrías tener, mejor déjalos para otra ocasión.
A la hora de hablar con el otro, (si lo tuyo es la verborrea), una táctica útil es la del "minuto tú-minuto yo". Si ves que has estado hablando más de un minuto sin que el otro haya abierto la boca, deja caer algo como: "pero dejemos de hablar de mí, ¿Qué piensas tú sobre ese tema?". Parece algo obvio, pero muchas personas se dejan llevar hablando de ellas mismas y acaban saturando a la otra persona. Lo mismo puede ocurrir si eres alguien muy callado: si en tu vida diaria te caracterizas por ser de pocas palabras, haz un esfuerzo por esta vez; la otra persona casi no te conoce y puede sentirse incómoda ante respuestas monosilábicas o eternos silencios.
Con estos consejos te aseguramos que tu primera cita seguirá siendo un mal trago, pero te quedará el consuelo de que primera cita, ¡sólo hay una!
Ricardo