En la nueva configuración social del mundo moderno, las tecnologías de la información han acortado la distancia entre tiempo y espacio. Frente a este triunfo de la comunicación digital, Internet es una opción para conocer al posible amor de la vida y erradicar los temores del miedo al amor.
Desde la psicología y la sociología, se habla de un crecimiento del individualismo, un cuidado de sí desmedido y un predominio del yo frente al nosotros. En este mundo donde prevalecen las tecnologías de la información y se acortan las distancias entre tiempo y espacio, los seres humanos parecen cada vez más distanciados.
El primer gran problema parece surgir de las dificultades del diálogo con el otro. Mientras tanto crecen los mensajes al móvil, aumenta el número de usuarios del correo electrónico y cada vez más personas recurren al Messenger como forma de conversación con amigos o desconocidos. Este crecimiento de la incomunicación lleva indefectiblemente al crecimiento de la soledad.
Pero hay otros medios de contacto sin tacto que llevan indefectiblemente al contacto real.De esta manera, mientras se habla del miedo al amor, miedo al compromiso, fin de la familia, los nuevos solteros, ya tienen su alternativa como agencias de contacto tales como PARSHIP.es, Match.com, etc.
En la sociedad actual, la base de la sociedad parece ser el individuo. En consecuencia, los sacrificios y renunciamientos personales en función de conservar una relación de pareja no parecen cotizar bien en el mercado. Tampoco existe demasiada tolerancia sobre las particularidades del otro. La diferencia, tanto en sexo, edad, nacionalidad, crea temores, que impiden el acercamiento.
Pero este miedo a lo desconocido siempre ha sido un sentimiento innato en el ser humano. Desde siempre se ha temido a aquello que se ignora, ya sea a la muerte, a la incertidumbre que plantea el futuro pero ahora parece temerse al otro, al más próximo. Pero esto contradice la condición natural, desde los tiempos más remotos, el hombre buscó a la mujer, esa desconocida, que le ilusionaba conocer y del mismo modo, la mujer buscó y quiso ser buscada. Pero ahora parece una obscenidad reconocer que se busca el amor, que se sueña con una pareja para toda la vida.