
De eventos sociales y Días del padre
Vengo de unos días muy sociales. Todo empezó el pasado viernes por la tarde en el maravilloso Palau de la Música de Barcelona. Lo volví a encontrar precioso. Asistía yo como invitada a uno de los famosos conciertos que la cantante Nana Moskouri ofrecía dentro de su gira de despedida después de 48 años en los escenarios. Entre su amplio repertorio (que incluyó desde el Sirtaki hasta el Rossinyol) Nana ofreció una muestra también de los cantos de Nabucco. Presté especial atención a un público diverso y observando me di cuenta de que había muchas parejas. ¿Cuántos singles debían haber allí? Ni idea. Lo que sí sé es que presentaban más garbo los matrimonios que parecían ya consolidados que no las parejas de jóvenes. Al día siguiente, el plan no era menos, una boda. Una boda en la que el lema de algunas compatriotas mías era: ‘pájaro que vuela a la cazuela’. Tengo que decir que no vi pájaro suelto. Una amiga me comentó que los hombres que valen la pena están ocupados. Y es que en lo que es la franja de entre 25 y 35 años, pocos hombres hay libres. En el banquete de celebración del enlace, cuando ya había desistido de conocer a algún hombre interesante me presentaron a un apuesto joven al que llamaban Humphrey Bogart. Me presenté como Lauren Bacall y dije que volvería después de pedirme un whisky -güisqui-. En mi camino hacia la barra (¡libre!) mis pies me recordaron que llevaban horas sufriendo. Me había descalzado ya varias veces pero los tacones, duros de pelar, no me lo pusieron fácil. Empecé a sentir los pies en la cabeza y aunque era pronto abandoné mi copa y me largué de la fiesta. Dudo que Humphrey todavía me espere.
Me paso la noche intentando captar quién detrás de su anonimato tiene puntos para candidato y cuando me lo presentan desatiendo mis labores y declaro el encuentro desierto porqué me queda más cerca la cama en la que reposar que una posibilidad de ligue. Maravilloso. No debo llevar tan mal lo de ser soltera. La verdad, el único hombre al que no abandonaría por unos tacones es un padre. Así pues espero impaciente a que llegue su día y mientras hago una lista de todos los (San) Josés a los que conozco para felicitarlos en el día del padre y después merendar, un año más, la famosa crema catalana típica de la efeméride. Quizás sea durante la famosa semana santa cuando encuentre a algún soltero que como yo, vive tan feliz aposentado en su estado civil que no permite que sus pies sufran más de lo debido… ¡ni por amor!!!!
Me paso la noche intentando captar quién detrás de su anonimato tiene puntos para candidato y cuando me lo presentan desatiendo mis labores y declaro el encuentro desierto porqué me queda más cerca la cama en la que reposar que una posibilidad de ligue. Maravilloso. No debo llevar tan mal lo de ser soltera. La verdad, el único hombre al que no abandonaría por unos tacones es un padre. Así pues espero impaciente a que llegue su día y mientras hago una lista de todos los (San) Josés a los que conozco para felicitarlos en el día del padre y después merendar, un año más, la famosa crema catalana típica de la efeméride. Quizás sea durante la famosa semana santa cuando encuentre a algún soltero que como yo, vive tan feliz aposentado en su estado civil que no permite que sus pies sufran más de lo debido… ¡ni por amor!!!!



